Con frecuencia, las diferencias administraciones son amigas y hermanas de las distintas industrias culturales y potenciar la puesta en marcha de colaboraciones (subvenciones) para potenciar este tipo de negocios e industrias. Por ello, el cierre de muchos proyectos culturales privados a menudo también se ve como fracasos de las administraciones que han visto la caída de dicho proyecto.
Hoy vemos en El País una entrevista a Edward Baker, autor de Madrid cosmopolita. La Gran Vía, 1910-1936. De mano del diario, este escritor hace un recorrido sobre grandes piezas culturales ya desaparecidas de las calles madrileñas:
P. Pues en la Gran Vía parece que se han propuesto más bien acabar con los cines, ¿Qué sería Broadway sin sus grandes salas y teatros?
R. No sería Broadway. A mí se me partió el alma cuando cerraron el cine Rex y me llegó al corazón lo ocurrido con el cine Avenida. Con el Coliseum lo intentaron pero no lo consiguieron, y con el Capitol han hecho lo que tenían que hacer, conservar una parte y amortizar el hotel.
P. Pero esos cines eran el alma de esta calle, nacieron con ella.
R. Sí…, lo difícil es conseguir políticas de conservación y reciclaje de esos espacios…
P. Y entonces, ¿es la Gran Vía lo que se planificó que fuera?
R. Posiblemente, no, es un intento eterno de recapitalización del centro. Y el futuro creo que no pasa por la peatonalización.
“El cierre del Rex me partió el alma”
Patricia Ortega — El País — 17/11/2009


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