Vicente Verdú en El País dice que corren tiempos de cambios que afectan a todos los sectores por igual. Básicamente todo está cambiando de manos, dice Verdú, comparando la situación actual a una gran subasta en la que los menos pudientes tienen que vender lo que tienen para salir adelante a los mejor situados.
Una secuencia sencilla es la siguiente: los países se endeudan hasta la exasperación y unos se arruinan tanto que podrían ser absorbidos por otros, gestionados, gobernados y cualificados por sus compradores. Efectivamente, la política y la economía, pero también el ocio o la actividad laboral, los placeres o la cultura se hallarían en manos de los recientes propietarios. ¿Desearán estos advenedizos propietarios invertir en actividades poco rentables o nada rentables? ¿Podrán permanecer en pie las instituciones o los programas de ayuda pública de la etapa anterior?
Probablemente no. Sin necesidad de haber sido absorbidos todavía por ninguna otra potencia, sólo en base a los rumores y los temores, la Biblioteca Nacional de España ha sido incluida en una lista de 32 direcciones generales o departamentos gubernamentales llamados “inútiles”. Pronto, cuando la necesidad de incrementar la austeridad vuelva a exigir más recortes, irán podándose otros centros que, si antes servían para ofrecer un valor llamado cultural, ahora se estiman inútiles para contribuir al nuevo valor general en cuyo centro se encuentra, unido al dinero, la misma supervivencia del país ya asaltado por la carcoma de las deudas.


One Response
Stay in touch with the conversation, subscribe to the RSS feed for comments on this post.
Continuing the Discussion