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Cicatrices urbanas

Cuando una ciudad sufre un atentado terrorista pasa por un periodo de recuperación como lo hace una persona que ha sufrido un accidente. Cuando todo vuelve a la normalidad y el enfermo vuelve a gozar de salud, queda la cicatriz que le recuerda lo que vivió cada vez que la mira. Los monumentos conmemorativos vienen a ser las cicatrices de la ciudad.

En soitu María A. Salgado reflexiona sobre la dilatación de estos periodos de sanación de las heridad urbanas, siempre percibidos como demasiado lentos y en muchos casos cargados de complicaciones. Es el caso de Nueva York, donde ocho años después el vacío la amputación, por ser fieles a la metáfora que desarrolla Salgado, sigue presente tras varios diagnósticos fallidos para recuperar la zona.

Los motivos de este retraso son numerosos. No hay que olvidar que el hallazgo de nuevos restos humanos hace tres años obligó a paralizar la política de desescombro que se venía realizando.

Pero sin duda el problema principal tiene que ver con la coordinación de los proyectos de reconstrucción. Detrás de los numerosos proyectos implicados se esconde una realidad económica: muchos propietarios del terreno.

A la torre de la libertad de Daniel Libeskind y David Childs, se unen las torres 2, 3 y 4 obra de los arquitectos Fumihiko Maki, Richard Rogers y Norman Foster; edificios dedicados a oficinas y zona comercial; el Memorial, un centro de las artes, un área en memoria de las víctimas, de Michael Arad y el paisajista Peter Walker; un Museo dedicado a los fallecidos de los noruegos Snohetta; y un intercambiador de transportes de Santiago Calatrava al que se achacan las principales causas del parón de las obras.

Causalgia urbana
Soitu.es — María A. Salgado de la Rosa — 11/03/2009

Por alguna razón las ausencias arquitectónicas nos generan mayor confusión, quizá por constituir el icono visible de algo que suponíamos indestructible y que sigue presente en nuestro recuerdo. No es por casualidad que se presuponga a la arquitectura unas cualidades de perdurabilidad para las que no siempre está a la altura.

Casi tres largos años han transcurrido desde que en abril de 2006 se diera el pistoletazo de salida para la construcción de la Torre de la Libertad en sustitución de las torres gemelas. Fue por estas fechas cuando las empresas responsables del proyecto (Silverstein y Port Authority) anunciaron que el nuevo centro financiero estaría terminado entre 2010 y 2012. Poco después, se apresuraron a anunciar que la fecha final aún sería una incógnita.

[...]

Por si esto no fuera suficiente, desde algunos estamentos (entre los que destacan algunas asociaciones de familiares de las víctimas) surgen opiniones muy críticas contra la nueva imagen que se proyecta para el complejo. Nada nuevo si recordamos la propuesta anticambio del magnate Donald Trump para reconstruir de nuevo las torres gemelas a imagen y semejanza de sus predecesoras.

Para muchas personas será imposible olvidar lo sucedido, pero evitar referirse a estos hechos de manera directa no ayuda. Se sigue tratando con pudor la palabra vacío recurriendo a frases como ‘liberalización vertical’, o ‘huellas de recuerdo’. Parece que de seguir ese camino nunca podremos aceptar el cambio al que el sur de Manhattan se ha visto forzado tras la tragedia.

 

 

    Posted in Gestión urbana.


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