En el proceso de reforma de la Puerta del Sol le toca el turno a todos esos elementos representativos que pueblan ese espacio urbano caracterizándolo, y que han pasado a representar simbólicamente a todo Madrid. Esos elementos que están en la Puerta del Sol como dados recién lanzados sobre el tapete, se van a recolocar. De momento, hasta el día 25, el Oso y el Madroño aguardan en un almacén del Ayuntamiento a ser recolocados en su nueva ubicación.
Las dos referencias madrileñas más importantes o, si se quiere, más folclóricas de la Puerta del Sol sufrirán importantes cambios en una semana. Así, el oso y el madroño, ahora en la embocadura de la calle del Carmen, se mudarán el día 25 al espacio que queda entre la carrera de San Jerónimo y la calle de Alcalá. Ahí, bajo el cartel de Tío Pepe, al lugar que ocupó la escultura desde 1967 hasta 1984, cuando se reformó la Puerta del Sol.
Además, el comienzo de todas las carreteras de España, la placa de terrazo del kilómetro cero, se sustituirá por una nueva. El símbolo, incrustado en el suelo junto a la sede del Gobierno de la Comunidad de Madrid, es el mismo desde 1950. Ahora se sustituirá por uno nuevo hecho a base de granitos y cuyas inscripciones serán de latón. La vieja placa se trasladará a algún museo de la ciudad.
El oso y el madroño se van con el Tío Pepe
El País — 18/09/2009
La historia del oso y el madroño data de 1966, cuando la Sección de Cultura del Ayuntamiento presentó el 14 de noviembre un escrito al alcalde, Carlos Arias Navarro, solicitando que el escudo de la Villa recuperara su tradición histórica del oso erguido ante el madroño y proponía, además, que se hiciera un monumento para instalarlo en algún lugar emblemático de la capital por el paso constante de turistas. El escultor fue Antonio Navarro.


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