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Crítica al sistema de funcionamiento y toma de decisiones del Patio Maravillas

Si el otro día publicábamos las opiniones de Ruiz Gallardón recomendando a los integrantes del Patio Maravillas la incorporación a los sistemas municipales de subvención económica, hoy a través de Contraindicaciones hemos llegado a un crítico artículo sobre la toma de decisiones dentro de un centro social autogestionado, en este caso el Patio Maravillas. Plantea la cuestión de si estos centros tienen que acoger cualquier iniciativa o tienen que tener un criterio ejecutado por sus miembros más activos o aquellos que lo ocuparon, o si por el hecho de ser un espacio ocupado tiene que ser público.

En definitiva, pude percibir, durante los meses en los que trabajé en el Patio, la reproducción de aquellas estructuras de poder de las que, en principio, el proyecto quería escapar. La dictadura interna de una minoría que, al menos al principio de la andadura del proyecto, operaba y controlaba quién entraba, quién hablaba, quién era escuchado en las asambleas.

Este es un ejemplo más de cómo la llamada autogestión, que a priori pretende escapar de la determinación de una estructura interna de regulación y evaluación de contenidos por considerarla poco democrática, se suele convertir en la dictadura de una minoría que accede al poder por la autoimposición y censura con más vigor, pues sólo así reprime a quienes le recuerdan que abusa de autoridad. La falta de coherencia y seriedad, la deuda con mitologías caducas y superadas, tiñe de negro iniciativas que podrían haber dado mucho de sí. El abuso de la retórica del héroe maldito posiciona en los medios nacionales proyectos que se enarbolan como la punta de lanza de la crítica cultural. ¿No es este posicionamiento la primera traición al susodicho antisistemismo?

Es una pena que se cierren centros culturales, pero es una pena mucho más grande que se pierda el espíritu crítico y se apoyen las causas a ciegas.

Las maravillas del patio
lapalo.net — 08/01/2010

Lo mejor, como siempre, en el hilo de comentarios donde se plantea la relación que han tenido algunos profesionales de la gestión cultural y el arte con el Patio.

Hombre Iñaqui, yo creo que lo público es algo que se sobreentiende cuando se habla de un CSO. Pero no creo que ese sea el tema. Me preocupa más el porqué toda la pomada del actorazgo cultural se ha pasado toda una semana dorándole la píldora a un proyecto que no sólo no conocían sino que era manifiestamente contrario a sus ideas.

Ahora resulta que a toda nuestra twittergeneración de artistas de la subvención y de comisarios y gestores de sala de ministerio les parece un desastre cultural que haya desaparecido un sitio en donde se hacía apología -lo juro y es casi literal- de un arte puro, primitivo, que estuviera fuera de los circuitos institucionales de la élite burguesa.

Pero no es algo nuevo. Durante este último año hemos visto cómo muchos han utilizado el lugar para organizar sus actividades y ganar así su cuota de karma contracultural. Gente que, una vez ha hecho caja, no ha vuelto a pasar.

Lo que yo me pregunto es por qué la industria del arte necesita vampirizar este tipo de inciativas caducas y también por qué, visto el interés que parece que tiene, es incapaz de proponer un proyecto propio de okupación que aporte algo nuevo y, en efecto, público.

Comentario de noguerol en Las maravillas del Patio
lapalo.net — 08/01/2010

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