
El proyecto del colectivo Un Barrio Feliz desarrollado dentro del taller Open Up de Medialab Prado hasta el pasado 23 de febrero no ha hecho más que generar polémica. Y no es una expresión, es que no ha querido ser nada más. En su presentación, el proyecto consistía en hackear el sistema técnico que registra las imágenes de videovigilancia para poder mostrarlas en la pantalla de la nueva fachada digital. Luego el hackeo técnico se tornó sistémico y la idea era colocar otras cámaras debajo de las instaladas por el ayuntamiento para registrar lo mismo.
El responsable del proyecto, David Rodríguez, recibió un aviso de demanda por vulnerar la Ley Española de Protección de Datos. Como se explica en Madridiario, además de que el hackeo es falso, ni siquiera se han grabado las imágenes en calles con cámaras:
Las calles que grabamos no tienen cámaras de videovigilancia, salíamos en las imágenes y hasta montamos la instalación delante de las cámaras del Ayuntamiento para que se viese que era mentira. Si el sistema controlara algo, deberían haber actuado al respecto ¿no?
La actitud del Área de las Artes ha incrementado la polémica y el alcance del proyecto; primero poniendo un aviso en la portada de la página de Medialab en la que se desmarcaba de todo acto en contra de la ley:
NOTA: Ante las noticias aparecidas en Internet, Medialab-Prado comunica que desde el taller Open Up no se va a realizar ninguna actuación que contravenga la legislación vigente en materia de captación de imágenes de videovigilancia ni de protección de datos.
Y por último censurando uno de los vídeos que el colectivo quería mostrar en la presentación del proyecto el martes 23 de febrero, último día de taller, dando pie a los responsables a no explicar el proyecto y crear cierta incertidumbre entre los asistentes.


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