
Medialab Prado se define a sí mismo como un centro de producción cultural. El modelo que practica ha conseguido dejar atrás la relación pasiva y contemplativa que suelen tener los usuarios con las instituciones culturales que visitan. Pero lo más interesante es que esta producción se lleva a cabo siguiendo distintos modelos colaborativos en los que los procesos se convierten en un intercambio de conocimientos y experiencias entre los participantes. No es un modelo nuevo, las comunidades de desarrollo de software libre lo llevan practicando dos décadas. Lo interesante, y todavía novedoso, es aplicarlo a una institución cultural y más aún si es en España.
El jueves 13 de mayo comenzaron en Medialab las jornadas Pensando y haciendo Medialab-Prado, programadas para analizar el estado actual de la institución y plantear posibilidades de continuidad. Medialab se enfrentará dentro de poco al traslado al edificio de la Antigua Serrería Belga, lo que le supone un cambio de escala y quizás de funcionamiento. Ante este panorama, convocan a todos los actores que usan la institución —trabajadores fijos, responsables de líneas de investigación, visitantes ocasionales…— a participar y definir la nueva etapa.
El proceso de reforma del edificio de la Antigua Serrería Belga para convertirlo en la nueva sede de Medialab ha querido tener siempre este carácter abierto y revisionista, con la vocación de que la experiencia de la propia institución sirva como punto de partida de una reflexión más amplia en torno a la relación entre la cultura y los edificios que la albergan o al papel de las instituciones culturales en su entorno más cercano, o su relación con los ciudadanos. Este fue el punto de partida del grupo de trabajo Arquitecturas de la cultura del mañana-mañana, que con un núcleo que reunía arquitectos, historiadores del arte y gestores culturales, inició su actividad en octubre de 2008 y, mediante sesiones abiertas, fue sacando conclusiones.
Continuando con esta búsqueda del papel de la institución cultural en los tiempos que corren, partiendo del análisis del caso concreto y real de Medialab se plantean ahora las jornadas Pensando y haciendo Medialab-Prado. Además de asistir a las sesiones de debate, cualquiera puede aportar su parecer en el proceso abierto de recogida de información para usuarios y colaboradores, y expresar lo que querría que fuese Medialab.
Rodeado de instituciones que sólo quieren clientes, Medialab ofrece espacio para que la gente se apropie de él, con las limitaciones que una institución municipal puede tener, por supuesto. Ahora sólo le falta hacer sus presupuestos participativos.
Imagen: Proyecto Street Fighter de Langarita y Navarro. Reforma de la Antigua Serrería Belga para alojar la nueva sede de Medialab-Prado.


2 Responses
Stay in touch with the conversation, subscribe to the RSS feed for comments on this post.
Continuing the Discussion