La prensa tradicional representada por los medios generalistas y de gran tirada frente a la enorme y exponencial cantidad de blogs especializados temática o geográficamente; el periodismo del producto acabado representado en el artículo frente al periodismo de proceso del post, información en constante cambio y corrección. Estos dos sectores, tras varios años de convivencia informando, no llegan a entenderse.
Jarvis analiza en este post el reciente artículo del diario The New York Times sobre los supuestos defectos de los blogs. El periodista asegura que el texto es producto de la incomprensión de las nuevas formas de hacer periodismo en la Red (periodismo de producto versus periodismo de proceso). “En el mundo online la historia, el artículo informativo, lo que se sabe, nunca está terminado y nunca es perfecto”, sostiene Jarvis, quien explica por qué esta guerra no beneficia a nadie.
El mito de la perfección frente a la cultura del beta
233 grados — Jeff Jarvis — 18/06/2009 — versión en inglés
En una mesa de la sección de Negocios de The New York Times sonó una alarma: Oh oh, toca volver a poner verdes a los blogs. Este reciente ataque dice tanto sobre el Times y la cultura del periodismo clásico como de los blogueros. Al igual que el choque de los modelos de negocios en los medios en este milenio (la economía del contenido frente a la economía de los enlaces y la incapacidad de ambos de entenderse), en este caso podemos ver un choque entre la cultura periodística y los métodos: periodismo de producto frente a periodismo de proceso.
En el Times Damon Darlin critica a los blogs por publicar rumores e historias incompletas, calificándolo de “planteamiento al-diablo-con-la-verdad” y comparándolo con el periodismo sensacionalista, el peor insulto. Y vuelve a sacar el peor ejemplo, al igual que hacen los blogueros cuando van contra los periodistas de medios generalistas: el rumor sobre el ataque al corazón de Steve Jobs y las informaciones del Times sobre las armas de destrucción masivas (o los casos de Jayson Blair o Dan Rather), respectivamente.
Darlin arranca con los rumores falsos en TechCrunch y Gawker sobre la compra de Twitter por parte de Apple. Reconoce que TechCrunch decía en su post que la noticia no se había podido confirmar. Pero aún así utiliza esto para lanzar la primera de sus generalidades: “Valoraciones informativas como esa no son inusuales entre los blogs que cubren tecnología. Para algunos blogs, los rumores son su activo”. ¿No se podría decir lo mismo sobre los periodistas políticos que difunden rumores y globos sonda, sabiendo que sólo son eso, o los periodistas económicos que alimentan rumores y especulaciones sobre fusiones o despidos? Los blogs no son los únicos que tienen mentalidad de scoop; los periódicos inventaron el scoop.
Cuando “twiteé” la noticia, diciendo que era una bofetada a los blogueros, el editor de Negocios del Domingo del NYT, Tim O’Brien, que había lanzado su habitual larga lista de tweets sobre noticias, incluyendo esta, respondió: “no se trata de ‘producto frente a proceso’ o de ‘viejo frente a nuevo’. se trata de gente publicando cosas que no creen que sean verdad. Estándares”.
Una palabra: estándares. ¿Pero qué estándares? ¿Los de quién? Los del Times, por supuesto. Ellos establecen el estándar, ¿verdad?
Bueno, sí, lo hacen, algunas veces. Pero no siempre. En mi escuela decimos que enseñamos lo que llamamos las eternas verdades del periodismo. Pero también intento asegurarme de que los estudiantes están abiertos a nuevos planteamientos globales, a nuevos métodos y nuevas formas de hacer periodismo, que nos pueden llegar a través de blogueros o del público al que servimos.
Darlin aborda un nuevo punto de vista cuando escribe:
Para Mr. Arrington [fundador de TechCrunch] y los otros blogueros, esto no es propagar rumores, sino involucrar a los lectores en el proceso de informar. Una de las misiones de su página web, ha dicho, es escribir sobre las cosas que dicen unas cuantas personas, “los chismes de Silicon Valley”. Su blog a menudo deja claro que está transmitiendo una historia con poco fundamento”.Parafraseando al fundador de Gawker, Nick Denton, cuando publicamos “posts a medio cocinar” le estamos diciendo a nuestro público: Esto es lo que sabemos, esto es lo que no sabemos, ¿qué sabes tú? Creo que es fundamental dejar eso claro, alertar y poner en contexto. Lo mismo valdría para los canales de noticias de 24 horas, en donde el telespectador se debe de convertir casi en editor y entender la diferencia entre lo que sí se sabe y lo que se tendrá que confirmar más adelante (véase el desastre minero en West Virginia). En resumen: Nosotros, los que publicamos noticias, debemos aprender a decir lo que no sabemos, al menos tan bien como decimos lo que sí sabemos.
Esto es periodismo en beta. Insisto sobre ello en What would Google do? Cada vez que Google lanza un beta, está diciendo que el producto está incompleto y es imperfecto. Se quiera o no, eso es una llamada a colaborar. Es (incluso por parte de Google) una declaración de humanidad y humildad: No somos perfectos.
Ah, pero ahí está el problema: el mito periodístico de la perfección. Y no solo el periodismo carga con este mito. Es el subproducto de los métodos y requisitos de la producción de masas: Si tienes solo una oportunidad para sacar un producto y tiene que servirles a todos por igual, acabas creyendo que es perfecto porque lo tiene que ser, bien sea ese producto un coche (nosotros somos los expertos, nos llevó seis años montarlo, más vale que sea perfecto) o un gobierno (en donde, según me entero, los funcionarios tienen fobia a los errores porque los ciudadanos y los periodistas nos echamos sobre ellos) o periódicos (cada día empaquetamos el mundo en una caja con un lacito – de nada).
El ejército de profesionales que se me echó encima esta mañana en Twitter dirá que ellos cometen errores y hacen correcciones, pero primero siempre intentan hacerlo bien (perfecto), mientras que los blogueros en cambio difunden rumores. Pero ahí es donde está el malentendido. Es una cuestión de tiempos, del orden de las cosas, del proceso del periodismo. La gente de los periódicos entiende sus artículos como el producto final de su trabajo; los blogueros entienden sus post como parte de un proceso de aprendizaje.
Creo que el contraste en la metodología será aun más crudo cuando empecemos a usar herramientas como Google Wave para crear noticias colaborativas en tiempo real.
En el mundo online a menudo publicamos primero y después editamos. Hacemos eso en los blogs. Se podría decir que los canales de noticias de 24 horas hacen eso, aunque rara vez veo la edición. Incluso una división de The New York Times Company, About.com (a quienes solía asesorar), funciona de esa manera. (Esa es la razón por la que About tenía docenas de escritores asignados a cada editor -no sé cómo funciona ahora-, mientras que el Times tiene tres editores por cada escritor. Ese nivel de edición antes de publicar es lo que hace al Times The Times desde el punto de vista periodístico y, hoy en día, también desde la perspectiva económica: quizás sea lo que haga que una redacción como esa sea insostenible).
En el mundo online la historia, el artículo informativo, lo que se sabe, nunca está terminado y nunca es perfecto. Eso no significa que nos regocijemos en la imperfección, tal y como viene a decir implícitamente el artículo de The Times: que no tenemos estándares. Simplemente significa que hacemos periodismo de otra manera, porque podemos hacerlo. Tenemos nuestros estándares, también, e incluyen colaboración, transparencia, dejar que los lectores participen en el proceso y tratar de decir lo que no sabemos cuando publicamos la historia (como advertencia) en lugar de hacerlo después (como correcciones).
El problema de esta cansina e interminable supuesta guerra entre blogs y prensa generalista (Arrington ataca a The Times) y prensa generalista frente a blogs (The Times ataca a Arrington) -Mark Glaser me echa la bronca por picar el anzuelo del NYT-, es que impide a cada tribu aprender de la otra. Sí, hay estándares del periodismo clásico que bien valen la pena. Pero también hay nuevos métodos y oportunidades que se pueden aprender del online. Nadie es dueño de los periodistas, o de sus métodos o los estándares.
Robert Picard escribe que periodismo
no es un modelo de negocios; no es un trabajo; no es una compañía; no es una industria; no es una forma de los medios; no es una plataforma de distribución. En cambio, el periodismo es una actividad. Es un conjunto de prácticas mediante las cuales se reúne, procesa y transmite el conocimiento. Las prácticas están influidas por la forma del medio y la plataforma de distribución, por supuesto, así como por los acuerdos financieros que apoyan el periodismo. Pero no se pueden comparar entre sí.
La pena es que hay gente del Times que ya está usando estos nuevos métodos. Veo a algunos de sus blogueros pidiendo a los lectores que les ayuden con algunos temas, admitiendo que no lo saben aún todo, lo que significa que están publicando noticias incompletas. Me hubiese gustado que una de esas personas cubriera esta historia (en el supuesto de que fuera necesario escribirla) y que un periodista de mente abierta, curioso, hubiese visto y explicado estas visiones del mundo diferentes, cómo chocan al tiempo que también funden. Pero ese, aparentemente, no fue el encargo.
* * *
Abordé el tema del mito de la perfección en el prólogo del libro de Craig Silverman Regret the Error (ya disponible en edición de bolsillo).


0 Responses
Stay in touch with the conversation, subscribe to the RSS feed for comments on this post.