Es una tendencia de fondo que avanza desde hace años: el visible storage,el almacén o almacenamiento visible, abierto, grandes espacios poblados de vitrinas donde se apelotonan los objetos y láminas de cristal móviles repletas de cuadros, miles de obras sucintamente etiquetadas y que el público puede ver, nunca mejor dicho, en instituciones como el Metropolitan, la Smithsonian Institution o el Brooklyn Museum. Son dos tendencias complementarias, dos caras de la misma moneda: exposiciones con pocas obras pero muy espectaculares y, a la vez, grandes concentraciones de obras, miles, por las que el público puede perderse a su gusto, que cuestionan las jerarquías entre las piezas y que, además, son el único modo de que los museos muestren sus depósitos: el Metropolitan tiene dos millones de piezas. Así, el Brooklyn Museum muestra 350 obras en la exposición American identities…más otras 2.000 relacionadas en su visible storage en vitrinas y grandes archivadores móviles transparentes, gracias a la ayuda de la Luce Foundation.
Más del 90% de los fondos de los museos permanece oculto en almacenes
La Vanguardia – Teresa Sesé / Miguel Ángel Trenas – 03/03/2009
Una visita a un museo proporciona placer y exige esfuerzo, como la lectura de un buen libro. Pero incluso con los ojos bien abiertos es imposible conocerlos del todo. Desbordados por el volumen creciente de sus colecciones, los museos ocultan más de lo que muestran, condenando a la reserva – en algunos casos de por vida-a más del 90% de las obras que conforman sus fondos. Valga un dato que da idea de los miles y miles de piezas que se amontonan en los almacenes de los museos españoles: el Prado sólo tiene colgadas 1.000 de las 17.000 que posee.
El resto, ¿merecería mejor vida? ¿Acaso es arte de segunda? “No necesariamente”, responde Susana López, jefa del Áreade Registro de Obras de Arte del MNAC. “Cada museo tiene las dimensiones que tiene y no podemos exponer todo lo que quisiéramos. A veces sucede que de un mismo autor tenemos varias obras, todas ellas magníficas, pero como el objetivo es que estén representadas todas las épocas y tendencias, lo que se ve es sólo una”.
¿Qué hacer entonces? Una posibilidad: el cambio de decoración del palacio de la Moncloa con la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero incluyó una serie de obras pertenecientes a la colección del Museo Nacional Reina Sofía, elegidas por su antigua directora. Se trata de una práctica habitual y antigua, según la cual muchas obras pasan de los almacenes de los museos a diferentes dependencias institucionales. Claro que hay otras vías de salida, como los préstamos a exposiciones. Y algunas instituciones, como el MNAC, estudian la posibilidad de organizar visitas abiertas al público en general.
En el caso del Prado – con 3.200 obras en depósito en diferentes instituciones-,la mayoría de las obras que están en los almacenes no tienen suficiente interés para ser expuestas, según sus responsables, salvo parte de la colección de dibujos, cuya exhibición pública está limitada por razones de conservación. Claro que el interés o no de las obras, sobre todo en el caso de los museos de arte contemporáneo, es un concepto flexible que depende tanto del criterio museográfico del director de turno como de las circunstancias del momento. “Lo que para mí hoy no tiene interés quizás a alguien, tras escarbar un poco, le parezca genial”, apunta Bartomeu Marí, director del Macba. “El arte contemporáneo pide una actitud mucho más activa del museo que no consiste en una colección de tesoros incuestionables, sino que se constituye a partir de la acción”, argumenta.
Nimfa Bisbe explica que la colección de arte contemporáneo de La Caixa cuenta con unas 750 obras, pero que además la institución posee una colección de grabados que llega a las 4.500 piezas, y recuerda que se está moviendo continuamente por todo el mundo: ahora tienen prestadas unas 25 obras a museos como la Tate, el Guggenheim, el Reina Sofía o el Macba, además de una muestra en CaixaForum Madrid. Señala que algunas obras no se mueven por sus grandes dimensiones. Otras veces, las menos, se compran piezas que son apuestas y luego el autor sale rana, de modo que apenas saldrían si se organizara una muestra titulada Recordando los 80.
Otro caso paradigmático es el del Museu d´Arqueologia de Catalunya, que exhibe algo menos del 10% de sus fondos: tiene 40.000 piezas y enseña 3.900. Entre las ocultas está la estatua de Príapo, cuyo enorme atributo sexual lo llevó, por pudor de un ex director, al almacén. El anterior responsable del museo, Pere Izquierdo, y el actual, Xavier Llovera, han planeado devolverlo a la sala. Llovera, además, desea hacer visitables sus almacenes.


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