Es difícil hacer una crítica a La Noche en Blanco porque puede confundirse con una crítica a los artistas que participan en ella, porque facilitar el acceso a la cultura está siempre bien, y si además es gratis pues mucho mejor. Ya se ha hablado por aquí del poder que ejerce la cultura para legitimar cualquier política urbana si se hace en su nombre; esto es precisamente lo que critican desde Contraindicaciones de La Noche en Blanco: la nueva liturgia cultural, movilizadora y disciplinaria, dogmática e incuestionable.
…no queda más remedio que plantear una crítica totalizadora, y la pista nos la daba Rafael Doctor, comisario invitado de artes plásticas, cuando en una entrevista en El País afirmaba que “estamos creando una nueva liturgia: la de la cultura”
Y ese es justamente el quid de la cuestión: la liturgia. ¿tanto tiempo yendo contra la fe, los dogmas y las supersticiones para terminar instaurando una nueva liturgia? ¿Tanta energía iconoclasta para dar a luz a una nueva idolatría?
No es nada novedoso en las sociedades contemporáneas el desplazamiento de la religión por la cultura, cambiar la iglesia por el museo, la misa por la conferencia y la experiencia mística por la estética.
La puta Noche en Blanco
Contraindicaciones — Dios — 20/09/2009
¿Pero cuál es la religión que aquí se profesa y quién el Papa infalible?
Las noches en blanco culturales son un invento de ciudades y países donde la gente no sale mucho a la calle, pero en Madrid parece que no hace mucha falta animar a la gente a que salga (por salir ya ni los miércoles por la noche son tranquilos, tendremos que salir los martes para no encontrar nuestros lugares favoritos hasta la bandera). Así que desechadas cuestiones como la de “crear comunidad” o “ciudadanía”, la cosa parece que va más de movilizar a la masa con el objetivo de que alcancen la iluminación cultural, que sean mejores personas de lo que son gracias a la cultura para todos, envasada y lista para servir en un correcalles nocturno más propicio para la indigestión que para el paladeo.
La Cultura como herramienta movilizadora y disciplinaria al mismo tiempo. Para reconocernos en una ciudad moderna y progresista, interesada por el arte contemporáneo, las performances, el teatro, el cine, la poesía… en la que curiosamente el gobierno ciudadano es profundamente conservador. La Cultura como la propaganda perfecta de la sociedad democrática de nuestro tiempo. Pero la Cultura tiene que ser para todos los públicos, así que no es de extrañar que no se confirmaran los rumores de que una de las zonas de intervención de la Noche en Blanco iba a ser la de los Cines Luna (corazón de la operación inmobiliaria y gentrificadora de Triball, en comandita con el Ayuntamiento) … normal, ya que sería una tentación demasiado grande para los artistas que fueran a intervenir allí no hacer referencia al contexto.
Toda liturgia también necesita de sus milagros, y ayer noche tendrían que producirse en forma de dibujos destinados a sanar a la gente. El artista Aitor Sarabia coordinaba una terapia de masas en las que 100 dibujantes (según decía en una entrevista con El País, con pocos artistas entre ellos, lo que a su juicio hablaba de lo mal que va el mundo del arte) escucharían los problemas y anhelos del ciudadano para regalarles después un dibujo curativo. Al parecer, el que atendió al alcalde le regaló uno con una mascota olímpica para que le sirviera como talismán en la carrera por la nominación de Madrid como ciudad olímpica.
Ese si que sería el gran milagro, el que salvaría a las empresas de construcción ahogadas por la crisis inmobiliaria.. pero parece que se van a necesitar amuletos más poderosos para conseguirlo.
Aún así, el Papa, perdón, el Alcalde, logró reunir una congregación lo suficientemente grande de vecinos civilizados y culturizados para reforzar la proyección del Madrid que está levantando a su imagen y semejanza.


Es muy curioso que los nuevos sacerdotes de la noche en blanco, los basuramas, no hayan recibido a dia de hoy ni un solo reproche por alinearse con el ayuntamiento cool-fascista de gallardon.
Mucho gallardon y poca gallardia `para señalar una de las mayores decepciones que ha dado la escena seudoalternativa madrileña.
De Ladinamo al ayuntamiento pasando por la casilla de salida y cobrando sus 25mil euros, no es gran cosa economicamente hablando, pero la mentira de su discurso es bien gorda
Anónimo
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