«Algo habrá que hacer, nos lo están poniendo muy difícil y estamos quemando los últimos cartuchos.» Los representantes del Centro Español de Derechos Reprográficos (CEDRO) han declarado que no quieren llevar a las universidades ante los tribunales pero que la pasividad de la Conferencia de Rectores les está obligando.
Al tradicional trasiego de apuntes y fotocopias se han sumado los archivos adjuntos en correos electrónicos, los lápices de memoria o los enlaces de descargas. Los profesores envían bibliografía (en la mayoría de los casos obras de literatura y manuales universitarios) a sus alumnos y estos se intercambian archivos entre sí.
Así definen los representantes de CEDRO en una entrevista concedida a El País las actividades ilícitas que tienen lugar en las universidades españolas. Otros observadores menos dotados quizás percibirían una actividad universitaria clásica: la del intercambio de conocimiento, porque al fin y al cabo, ¿Qué son las universidades sino centros de intercambio de conocimiento?
El Centro Español de Derechos Reprográficos está tomando el relevo de la SGAE en la cruzada por mantener un modelo económico encubierto como derecho, y lo está haciendo de manera tan desfasada como lo está su propio nombre. Derechos reprográficos…


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